Wow como pasa el tiempo, me acabo de dar cuanta que tiene mas de un mes que no escribo nada, y según recuerdo tenia toda la intención de hacer esto seguido, así que una disculpa a todos mis seguidores (1 jeje). He estado leyendo bastante y me he encontrado con historias muy interesantes y con mucho contenido y que en lo personal me han dado mucho que pensar, así que por el momento les dejo una, espero que la encuentren interesante y le de algo, también, que pensar.
Cierta mañana, antes de la salida del sol, un pescador se dirigió a trabajar al río, mientras se preparaba para iniciar su trabajo, cerca de la orilla sintió algo debajo su pie, volteó y se dio cuenta que era una bolsa que contenía piedras. Recogió la bolsa y echando su red a un lado se sentó perezosamente a la orilla del río a esperar la salida del sol, mientras esperaba la luz del día para iniciar labores, tomo una de las piedras del saco y la lanzó al agua, plop, se escucho. Entretenido con el sonido que hacían las piedras al entrar al agua paso un bien rato haciendo lo mismo, poco a poco el sol fue saliendo hasta que la luz aclaro la mañana, para entonces el pescador había lanzado casi todas las piedras excepto una que sostenía en su mano. Al voltear a ver la piedra que tenia en la mano, el pescador casi muere de un ataque al darse cuenta de que lo que había dentro del saco en realidad era un puño de piedras preciosas y en la oscuridad sin darse cuenta había arrojado muchas de ellas, lleno de remordimiento se maldijo a si mismo, sollozó, lloró y casi enloqueció de pesar, por accidente se había topado con una gran riqueza que podría haberle proporcionado un extraordinario bienestar en su vida, pero sin darse cuenta, la había perdido en medio de la oscuridad y sin embargo el hombre era afortunado pues aun le quedaba una gema, la luz había llegado justo antes de que arrojara la ultima piedra.
Cuantas veces no hemos visto esto en el día a día, cuantos de nosotros no nos pasamos la vida prácticamente desperdiciando cada uno de nuestros momentos y es que si lo piensas podemos decir que cada uno de nuestros días es una piedra preciosa o al menos tiene el potencial de serlo, es solo que no nos hemos dado cuenta de lo importante que es nuestra existencia. No todos somos conscientes de que cada minuto que pasa es un minuto que no regresara jamas, pero no basta con quedarnos con los momentos que se han ido y que de alguna manera hemos desperdiciado, si somos conscientes de esto, entonces somos inmensamente afortunados porque nos damos cuenta que aun tenemos momentos preciosos por vivir, nos damos cuenta que es una tontería desperdiciar la vida en enojos o rencores que es la forma mas común de desperdiciar la existencia. La vida no es un valle de lágrimas, entonces no vale la pena vivirla de esa manera, es cierto que todo "problema" que se nos presenta es una lección y hay que verlos de esa manera hay que buscar esa lección oculta en cada problema, en cada desgracia, en cada tragedia.